China and Mexico: The Two Amigos? Part II

China lawyerIn my last post, I discussed China’s efforts to build stronger economic ties with Mexico – and why Mexico should be clear-eyed about China’s motives. In this post, I will take a closer look at the current economic relationship between Mexico and China.

This entire post is in Spanish below.

If you look at the numerous agreements between Mexico and China and all the announcements of impending business deals, you would think that China and Mexico have become major trading partners. In 2009, the two countries signed a bilateral investment treaty. In 2013, the two countries signed an Integral Strategic Partnership, and have since signed several ancillary agreements covering matters from consular protection and judicial assistance to securing access to the Chinese market for Mexican food products like avocado, pork, corn, and tequila. Meanwhile, China has been quite upfront about its broader regional strategy in Latin America to be a true economic partner for all countries.

But the numbers tell a different story. As of 2015, Mexico was running a trade deficit with China of more than $65 billion. From 1980 through 2016, the sum total of all Chinese investment in Mexico was $421.6 million – less than 0.1% of all FDI. Here’s a telling example: in 2014, the state-owned Mexican oil company PEMEX and three Chinese state-owned enterprise made a big splash by announcing a $5 billion Sino-Mex Energy Fund. To date, the fund has not announced an investment in a single project.

Two projects announced last year suggest the tide may be turning: the China Offshore Oil Corporation (a division of CNOOC) won two high-profile bids to extract oil from the Gulf of Mexico, and Beijing Automotive Industry Corporation, which already had a truck assembly plant in Veracruz, announced plans to increase sales in Mexico and perhaps build another plant. But are these projects signs of a new era of investment, or exceptions that prove the rule?

The Integral Strategic Partnership establishes a framework to strengthen cooperation between China and Mexico, and to resolve differences when conflicts arise. Of late, there’s been far more of the latter, with two particularly high-profile economic debacles. First, the Mexican government cancelled public bidding on the construction of the Mexico City-Queretaro high-speed railway, after initially awarding the bid to a Chinese group. Then the Mexican government imposed a $1.5 million fine and cancelled a huge Chinese mall development, the Dragon Mart Cancun, after finding the development was causing significant environmental damage. In the wake of these cancellations, more than a few Chinese colleagues and professors asked me whether Mexico and its president were truly friends of their country.

Meanwhile, Chinese money is pouring into other Latin American countries. According to the Latin America and Caribbean Economic Commission, China’s loans “have become the most important source of foreign financing for many Latin American countries, including Argentina, Brazil, Ecuador and Venezuela, surpassing international financial institutions already present in the region.”

The mismatch between rhetoric and reality in Mexico is particularly apparent when you consider that Chinese financing typically goes toward resource extraction, transportation infrastructure, and energy projects, which are all closely aligned with the Mexican government’s stated development plans. Something is going on, but it’s not a true economic partnership.

In my next post, I will discuss why the economic relationship between China and Mexico has made so little progress.

 

The above post is by Adrián Cisneros Aguilar. Adrian is the founder/CEO of Chevaya (驰亚), an Asia-Pacific internationalisation services company. Adrián has a Doctor of Laws from Shanghai Jiao Tong University and an LL.M. in International and Chinese Law from Wuhan University.

 

En el post anterior, hablé sobre los esfuerzos de China para construir lazos económicos más fuertes con México -y por qué México debería pensar claramente acerca de los motivos que China tiene para ello. En este post, echaré un vistazo más a detalle al estado actual de la relación económica Sino-mexicana.

Si uno analiza los numerosos acuerdos en vigor entre México y China y todos los anuncios de business deals inminentes, uno pensaría que los dos países se han vuelto importantes socios comerciales. En 2009, ambos países firmaron un Acuerdo de Promoción y Protección Recíproca de Inversiones. En 2013, firmaron un documento elevando la relación a Asociación Estratégica Integral, celebrando desde entonces numerosos acuerdos accesorios que cubren desde la protección consular y la asistencia jurídica mutua al acceso de productos agroalimentarios mexicanos al mercado chino, tales como aguacate, carne de cerdo, maíz y tequila. Mientras tanto, China ha sido bastante abierta acerca de su estrategia regional más amplia para América Latina, y que consiste en ser un verdadero socio económico para todos los países.

Las cifras, sin embargo, cuentan una historia diferente. A 2015, México tenía ya un déficit comercial con China de más de 65 billones de dólares. De 1990 al 2016, el total acumulado de la inversión directa china en México era de 421.6 mdd – menos del 0.1% de toda la Inversión Extranjera Directa (IED) recibida por nuestro país en el mismo periodo. He aquí un ejemplo revelador de lo que digo: en 2014, la petrolera estatal mexicana PEMEX y tres empresas estatales chinas anunciaron con bombo y platillo la creación de un Fondo de Energía Sino-mexicano de 5 billones de dólares. Hasta la fecha, el fondo no ha anunciado una inversión en un solo proyecto.

Dos proyectos anunciados el año pasado sugieren que la tendencia pueda estar cambiando: la China Offshore Oil Corporation (una parte relacionada de la China National Offshore Corp.) ganó dos publicitadas licitaciones para extraer petróleo del Golfo de México, mientras que la Beijing Automotive Industry Corporation, que ya contaba con una planta de ensamble en Veracruz, anunció planes para incrementar sus ventas en el país y quizá hasta construir una nueva planta. Hace sólo una semana, se anunciaba la construcción de una planta de JAC Motors, en el Estado de Hidalgo, financiada en parte por el magnate Carlos Slim.

La Asociación Estratégica Integral establece un marco para el fortalecimiento de la cooperación bilateral, así como para resolver diferencias en caso de conflicto. En fechas recientes, ha habido bastante más de estas últimas, con dos muy sonadas debacles económicas. La primera fue la cancelación, por parte del gobierno mexicano, de la licitación para la construcción del tren de alta velocidad CDMX-Querétaro, tras haber sido dicha licitación adjudicada a un conglomerado chino. Luego, el gobierno mexicano canceló un enorme desarrollo comercial, el Dragon Mart Cancún, de ribete imponiendo una multa de 1.5 mdd, tras encontrar que el proyecto estaba causando un daño medioambiental significativo. A raíz de estas cancelaciones, varios colegas y profesores chinos me preguntaron si México y su presidente eran verdaderamente amigos de su país.

Mientras tanto, el dinero de China está llegando a raudales a otros países latinoamericanos. De acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), los préstamos chinos se han convertido en la fuente más importante de financiamiento externo para muchos países de América Latina, incluyendo Argentina, Brasil, Ecuador y Venezuela, y sobrepasando a instituciones financieras internacionales bien consolidadas en la región.

La enorme discrepancia entre retórica y realidad en México es particularmente evidente cuando se considera que el financiamiento chino generalmente se destina a proyectos de extracción de recursos, infraestructura de transporte y energía, todos ellos alineados con el Plan Nacional de Desarrollo del gobierno mexicano. Sí, es claro que está ocurriendo algo, mas no se trata de una verdadera asociación económica.

En mi próximo post, hablaré acerca de los motivos por los cuales China y México han avanzado tan poco en su relación económica bilateral.

 

Adrián es fundador/Director Gral. de Chevaya (驰亚), empresa de servicios de internacionalización en Asia-Pacífico. Con experiencia práctica y teórica en China, Adrián es Doctor en Derecho por la Universidad Jiaotong de Shanghái y Maestro en Derecho Internacional y Chino por la Universidad de Wuhan, siendo el primer mexicano en obtener estos grados en China

This article was written by China Law Blog and published on China Law Blog. Original Post: http://www.chinalawblog.com/2017/02/china-and-mexico-the-two-amigos-part-ii.html      

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Dan Harris

Dan Harris is internationally regarded as a leading authority on legal matters related to doing business in China and in other emerging economies in Asia. Forbes Magazine, Business Week, Fortune Magazine, BBC News, The Wall Street Journal, The Washington Post, The Economist, CNBC, The New York Times, and many other major media players, have looked to him for his perspective on international law issues.

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